3 preguntas para hacerte antes de utilizar el dinero de tu fondo de emergencia

Sabes como son los imprevistos… A veces, cuando menos te lo esperas, algo se rompe, y repararlo cuesta más dinero del que tu economía te permite. Y ese es el momento en el que te preguntas, ¿de donde obtengo el dinero? Y aquí tienes tres opciones: pedir un préstamo bancario y endeudarte (sin lugar a duda, la peor opción), recurrir a tu fondo de emergencia, o crear un fondo de ahorro.

Tu fondo de emergencia, es dinero guardado exclusivamente para aquellos imprevistos que requieren dinero de manera urgente. En cambio, tu fondo de ahorros es dinero que has dejado a un lado para futuras compras, como un viaje de aniversario, un regalo de cumpleaños, o un mimo que quieras hacerte a ti mismo.

Pero no siempre es tan claro determinarlo. A veces no es tan simple como decir blanco o negro, y tu respuesta es más bien un gris... En este tipo de situaciones, hay tres preguntas claves que puedes hacerte para poder definirlo:

 

1. ¿Es inesperado?

La vida tiene algunas sorpresas que preferiríamos no tener. Dejar de tener ingresos, por ejemplo es una de ellas. Y en este caso deberías recurrir a tu fondo de emergencia, para poder cubrir al menos tus necesidades básicas durante un tiempo, hasta poder conseguir tu próximo trabajo. Preferimos no hablar de enfermedades, pero sabemos que lamentablemente estas no golpean la puerta antes de entrar y necesitarán tu ayuda de manera urgente.

Gastos anuales recurrentes, no cuentan como inesperados. Para evitar atentar contra tu fondo de emergencia en situaciones como comprar los regalos de navidad, empieza a ahorrar un poquito cada mes para crear tu fondo de ahorros, y disfruta de estas ocasiones sin tocar tu fondo de emergencia.

 

2. ¿Es necesario?

Muchas veces confundimos necesidades con deseos, pero la realidad es que están a kilómetros de distancia.  Si de repente tienes una avería importante en tu casa como una fuga de agua y tu seguro no lo cubre, necesitas solucionarlo lo antes posible. ¡Eso es una verdadera emergencia!

En contraparte, si por ejemplo tu horno deja de funcionar, puedes prepararte comidas que no requieran de él hasta poder repararlo. Tener lo que quieres es genial, pero no confundas lo que quieres con lo que necesitas.

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3. ¿Es urgente?

Cuando un gasto inmediato aparece, lo último en lo que piensas es cómo vas a hacer para pagarlo. Entonces, si tienes un problema que necesita ser resuelto de manera urgente, no te estreses. Enfócate en la tarea a resolver, y el resto déjaselo a tu fondo de emergencia.

Si ves que algo que utilizas con frecuencia, como tu móvil, la lavadora, o algún otro producto está comenzando a fallar, empieza a poner dinero a un lado para solventar ese gasto el día que deje de funcionar por completo. De esta manera evitarás utilizar tu fondo de emergencia para algo que no representa una verdadera emergencia.

 

Si tienes que utilizar el dinero, ¡no está mal!

Quizás piensas que tu fondo de emergencia está allí esperando haciendo nada, pero en realidad está haciendo un montón. Es tu póliza de seguro contra gastos impredecibles, así que recuerda no gastarlo ante la tentación.

Ten en mente, que sí tienes permiso para utilizarlo en caso de que necesites el dinero de forma urgente por un imprevisto. Solamente recuerda reponer el dinero que hayas utilizado tan pronto como te sea posible, ya que nunca sabrás cuando puedes volver a necesitarlo.

Tener ahorros te servirá para prevenir un gran estrés. ¿Estás listo para empezar a ahorrar para tu fondo de emergencia y tu fondo para compras? Empieza a hacerlo ahora con la ayuda de Vesto.

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