Claves para lograr tus objetivos vitales

Ahorrar por ahorrar no suele funcionar más que durante un pequeño tiempo. Sin objetivos claros es muy común perder la motivación y dejar de ahorrar. 

¿Qué es un objetivo financiero?

Un objetivo es una meta financiera, que puede ser de corto, medio, o largo plazo. Ya se trate de un fondo de emergencia, ahorrar para un viaje, o para la jubilación, tus objetivos deben ser lo suficientemente importantes para ti, como para guiarte en un camino que conduzca a algo que realmente quieres lograr. Muchas veces nos fijamos metas que son muy difíciles de alcanzar, y sin darnos cuenta generamos una sensación de fracaso por no haber sido capaces de cumplir el objetivo; y en consecuencia, baja nuestro autoestima y las ganas de continuar. 

Priorizar

Por más de que deseemos tenerlo todo al mismo tiempo, en muchas ocasiones no es posible lograr todos los objetivos que se quieren a la vez. Identificar cuales son los más importantes o los más urgentes es la mejor manera de establecer prioridades para luego crear un plan.

¿Cómo establecer un objetivo correctamente?

La clave está en definirlos lo más detalladamente posible. Veamos un ejemplo concreto: suponte que quieres comprarte una casa en los próximos años. Éste es un objetivo que no es del todo claro o específico. Para resolverlo, pregúntate:

- ¿Qué? Define qué quieres conseguir.

Está claro que en este caso se trata de comprar una casa, pero ¿Nueva o usada?, ¿En qué ciudad?, ¿En qué barrio?, ¿Cuanto piensas que va a costar? Cuanto mejor definas tu objetivo más fácil te será cumplirlo.

- ¿Cuándo? Pon al objetivo una fecha de vencimiento.

¿Cuando tienes en mente comprar la casa?, ¿Dentro de 3 años?, ¿Dentro de 5 años?, ¿de 15 años?

- ¿Cómo? De qué manera lo lograrás.

¿Cómo harás para conseguir el dinero para comprarla?, ¿Qué porcentaje de tus ingresos mensuales vas a destinar a este objetivo?, ¿Vas a intentar generar ingresos extras durante ese tiempo? 

Crea sub-metas

Siguiendo este proceso transformarás un objetivo poco claro en algo específico, y sin darte cuenta habrás establecido metas secundarias en cada etapa del camino. Estas sub-metas podrían ser objetivos propios, como por ejemplo: ahorrar X cantidad este mes.

Sé realista

A la hora de establecer los objetivos, es importante que no lo hagas siendo demasiado optimista. Es bueno que sea un reto pero no imposible. Por ejemplo, si actualmente estás ahorrando un 10% de tus ingresos mensuales, y para cumplir el objetivo necesitaras ahorrar un 40%, es físicamente imposible que puedas llegar a lograrlo. Pero quizás puedes establecer un salto intermedio y ahorrar entre un 15% o 20%, si crees que es posible. 

Fija“fechas de examen”

Para que tu objetivo no se convierta en algo tan lejano establece metas secundarias que te marquen si estás yendo por el camino correcto. Puedes por ejemplo establecer una cantidad de dinero a ahorrar durante el primer año, luego otra durante el segundo año, y así sucesivamente para ir cerrando etapas sin perder la motivación en el camino. 

Un objetivo bien definido es un hecho

Veamos como sería entonces este mismo objetivo, definido con las pautas que dimos antes:

Objetivo: “Ahorrar 200.000 euros para comprar una casa en Barcelona dentro de 5 años. Quiero dar un 10% de la entrada al piso, y para eso necesito ahorrar 20.000 euros en los próximos 5 años. Esto significa ahorrar 4.000 euros al año, que son 333 euros por mes. El primer año tengo que ahorrar esa cantidad mensualmente y luego añadir 20 euros más para equilibrar la inflación. Durante este tiempo mi dinero estará invertido en un producto de Vesto, bajo un riesgo mínimo, y me generará una rentabilidad del 2% que acelerará el tiempo para conseguir el objetivo.

Esta es una meta bien definida, con puntos de acción muy específicos, y un orden a seguir que permiten comenzar a trabajar de inmediato para alcanzar el objetivo.

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