Impuesto de Sucesiones: ¿Herencia o donación en vida?

Hoy en día la herencia es la opción más utilizada en España. Sin embargo, no siempre es la más conveniente, ya que podrías verte muy perjudicado aceptándola sin antes hacer cuentas. 

A excepción de los planes de pensión, el resto de los bienes que puedas heredar estará sujeto al pago de impuestos sobre Sucesiones y Donaciones. Un asunto que determinará si es más conveniente recibir una herencia o una donación en vida.

Antes que nada, es importante destacar las bases: en una herencia es condición que la persona quien realiza el testamento fallezca para recibir la transmisión patrimonial, mientras que por contraparte una donación en vida (ya sea de una propiedad, dinero o acciones) puede realizarse en cualquier momento, librando de apuros económicos a los herederos (una de las razones más frecuentes por la que se realizan donaciones en vida).

Otro gran aspecto a destacar es que en las herencias, el impuesto de sucesiones se abona donde residía la persona fallecida, independientemente del lugar dónde vivan los herederos. En cambio, en las donaciones en vida, lo que vale es la ubicación del inmueble, ya que tributará en dicha Comunidad Autónoma. De este modo, si los bienes se encuentran en un sitio con una fiscalidad más favorable, sería conveniente realizar una donación en vida.

Al ser la ubicación un tema fundamental, para determinar qué modalidad es más conveniente habrá que tomar en cuenta el lugar de residencia y las bonificaciones de dicha comunidad. El problema es que no puedes elegir dónde heredar. La normativa es clara: el Impuesto de Sucesiones se paga en la comunidad de la persona fallecida y dispones de seis meses, ampliables a un año, para liquidarlo (perjudicándote cuanto más lo extiendas). Además, en caso de que heredes una vivienda, tendrás que añadir a tus cuentas la plusvalía municipal.

Impuestos a pagar para la herencia y la donación en vida

  • Impuesto de Sucesiones y Donaciones: Un impuesto que debe pagar la persona que adquiere el bien, tanto en el caso de una herencia como en una donación. El importe varía mucho según la zona, el valor del inmueble, el destino del bien, la edad y el grado de parentesco entre los involucrados. Se trata de dos impuestos fijos, aunque su fiscalidad es variable.
  • Impuesto de Plusvalías: También asumido por los herederos o receptores de la donación. Este impuesto aplica sobre el incremento de valor de los terrenos de naturaleza urbana y suele constituir la principal carga tributaria cuando son inmuebles de antigüedad alta. 
  • IRPF: Las herencias están exentas del Impuesto a la Renta de las Personas Físicas, mientras que las donaciones en vida, deben incluirse en la próxima Declaración de la Renta. Existe una excepción al tratarse de la vivienda habitual y que la persona tenga más de 65 años. En el caso de un inmueble, el impuesto por transmisión patrimonial se calcula según la diferencia que existe entre el valor de adquisición y su valor al momento de ser transmitido, y ronda el 21%. 

La ventaja de la donación es que es que puede hacerse de forma parcial, por ejemplo, cediendo la titularidad de la vivienda pero reservando el usufructo en vida, algo recomendable para mayores de 65 años que donan la vivienda habitual asegurando la herencia de sus hijos, sin tener que abonar el aumento patrimonial en el IRPF. Aunque los hijos si deberán hacerse cargo de los pagos impositivos correspondientes.

No te pierdas estos artículos: