Riesgo y retorno

 A la hora de analizar cualquier tipo de inversión, sea o no un activo financiero, es necesario analizar dos aspectos clave: la rentabilidad potencial y el riesgo. Estos factores están relacionados entre sí, casi de forma proporcional.

 Antes que nada, definamos ambos conceptos...

  • ¿Qué es el riesgo?  El riesgo es la volatilidad, o dicho en otras palabras el cambio de valor de la inversión, que puede ser positivo o negativo. Generalmente, cuanto más     riesgosa es una inversión, más posibilidades hay de que el valor de esta crezca, como también decline.
  • ¿Qué es el retorno? El retorno es la recompensa que devuelve la inversión; es decir, la capacidad de generar rendimientos, o dicho de otro modo, la rentabilidad

En la mayoría de las inversiones, el riesgo y el retorno están relacionados de forma directa, ya que como en todos los negocios, no existe retorno sin asumir riesgo. Normalmente, los activos con mayor riesgo suelen ofrecer una mayor rentabilidad y viceversa; sin embargo, la relación riesgo-retorno no es siempre directamente proporcionalHay ocasiones en las que esta relación se invierte, convirtiéndose en muchos casos en grandes oportunidades de inversión.


El punto está en desarrollar estrategias de inversión que permitan tener una rentabilidad interesante sin exponerte a perderlo todo. Entonces, al analizar dos tipos de inversión con iguales condiciones de riesgo, deberíamos optar por aquella con mayor rentabilidad. O en el caso inverso, si se tratara de dos tipos de inversión con igual rentabilidad, sería óptimo inclinarnos por aquella que implique un menor riesgo.

Para tu tranquilidad, es importante comprender que los precios del mercado no varían de manera azarosa, si no que los mismos inversores suelen corregir estos desbalances, a través de su propia oferta y demanda. Lo que quiere decir que si muchos inversores quieren comprar lo mismo, el valor de aquellos activos aumentará automáticamente; de la misma manera que si estos quisieran deshacerse de alguna inversión específica, los valores de aquellos activos caerán en picada. Esto explica por qué en muchas oportunidades, cuando aparecen encabezados en importantes medios de comunicación, que tratan sobre ciertos temas, se genera una desconfianza general, que rápidamente se viraliza y ocasiona un fuerte impacto en los mercados.

Volviendo a hablar de riesgos, existen distintos tipos de riesgos que pueden estar vinculados a una inversión:

  1. Riesgo crediticio: La probabilidad de que el prestamista no disponga de los fondos para cumplir con el acuerdo. Principalmente ocurre cuando una empresa o individuo tiene ingresos menores a los esperados. El concepto “riesgo de crédito” se relaciona habitualmente con las instituciones financieras y los bancos, pero afecta también a empresas y organismos de otros sectores.  
  2. Riesgo de inflación: La inflación se define como un aumento generalizado y sostenido en los precios de los productos y servicios. Este riesgo afectará la tasa de rendimiento real de una inversión, ya que al haber una subida descomunal de precios, disminuirá el rendimiento real de la inversión.   
  3. Riesgo de divisas: También conocida como riesgo cambiario o riesgo de tipo de cambio (currency risk o foreign exchange risk, en inglés). Es un riesgo asociado a la fluctuación en el tipo de cambio de una divisa respecto a otra. Este riesgo ha de ser considerado cuando una inversión o negocio implica un intercambio entre divisas.
  4. Riesgo de volatilidad: Aplicable a acciones que cotizan en bolsa donde hay liquidez, y donde su variación se rige de acuerdo a la oferta y la demanda (compra y venta).

 

¿Cómo saber cuál es tu nivel de riesgo?

Desafortunadamente, resulta imposible determinarlo con exactitud. La tolerancia al riesgo depende de cada individuo, y cambia en base al tiempo y la cantidad de dinero involucrada.
Una manera muy interesante para mitigar el riesgo, es diversificar tu cartera de inversión. De este modo, puedes destinar menos dinero a cada inversión, reduciendo tu riesgo de que si algo no sale como lo planeaste, solamente representará una pequeña parte de tu patrimonio y no te afectará gravemente, mientras simultáneamente aprovechas de obtener una rentabilidad a partir de tu dinero.


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